El Nou Mestalla gana enteros: la RFEF solicita formalmente a la FIFA que Valencia sea sede en 2030
Rafael Louzán confirma en el Metropolitano que la capital del Turia y Vigo son las apuestas elegidas para cubrir las vacantes de Málaga y A Coruña
Valencia vuelve a estar en el mapa principal del Mundial 2030. Lo que hasta hace poco eran dudas e incertidumbre institucional, ha pasado a ser una petición en firme por parte de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Durante su intervención en el evento ‘The Forum’, el presidente de la gestora, Rafael Louzán, ha dado un paso al frente al confirmar que ya se ha enviado la documentación a la FIFA para que el Nou Mestalla se integre en la lista definitiva de sedes.
La maniobra federativa responde a la necesidad de cubrir los huecos dejados por las candidaturas de Málaga y A Coruña. En este nuevo tablero, Valencia no solo entra como una opción de emergencia, sino como una pieza estratégica. Según Louzán, el futuro feudo valencianista —cuya finalización se proyecta para 2027— está llamado a ser «uno de los estadios más modernos del mundo», un argumento de peso para convencer al organismo internacional.
Un proyecto de Estado
El dirigente gallego no ha querido dejar pasar la oportunidad para reclamar una mayor coordinación con el Gobierno central, subrayando que la organización del Mundial debe tratarse como un «proyecto de país». La intención de la RFEF es que España lidere el peso organizativo de la cita transcontinental, aportando 11 de las 20 sedes totales del torneo.
«No sería entendible que España no fuera la sede de la final», recalcó Louzán, dejando clara la ambición de la candidatura ibérica.
El balón, en el tejado de la FIFA
A pesar del optimismo mostrado por la Federación y la reactivación de las obras en el estadio valenciano, la última palabra la tiene la FIFA. El organismo presidido por Gianni Infantino debe validar ahora si el cambio de cromos (Valencia y Vigo por Málaga y A Coruña) cumple con sus estrictos cuadernos de carga.
Por ahora, Valencia recupera el aliento y se posiciona para albergar el que sería el evento deportivo más importante en la ciudad desde el Mundial de 1982, apoyada en una infraestructura que promete vanguardia y una capacidad organizativa ya contrastada.
