El Consell y Consumo chocan por el etiquetado del arroz valenciano
Barrachina acusa a Bustinduy de “desorientación” y el Ministerio responde que el problema no es la obligación general de indicar el origen, sino los envases que pueden inducir a engaño.
Valencia, 10 de junio. El Consell y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 han vuelto a cruzar reproches por el etiquetado del arroz y la posible confusión sobre su origen. El conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, ha acusado al ministro Pablo Bustinduy de mostrar un “nivel de desorientación” al reclamar a la Generalitat que actúe contra posibles prácticas engañosas en productos que se presentan como valencianos.
Barrachina ha defendido que no existe una normativa europea que obligue de forma general a indicar el origen del arroz en el etiquetado. Según ha explicado, la Generalitat sí quiere que esa información figure en los envases, pero considera que debe ser el Gobierno central quien defienda ese cambio ante la Unión Europea.
El conseller ha señalado que en los productos amparados por una denominación de origen sí aparece el origen, y que también debe indicarse el lugar de elaboración. No obstante, ha matizado que no hay obligación de detallar la procedencia de cada uno de los arroces que integran el producto final.
Además, Barrachina ha acusado al Ejecutivo central de perjudicar al sector arrocero al limitar tratamientos que considera necesarios y de poner trabas a su crecimiento, frente a las medidas de apoyo que, según ha dicho, impulsa la Generalitat para modernizar el sector y favorecer la incorporación de jóvenes.
Desde el Ministerio han respondido que se están mezclando dos cuestiones distintas. Según Consumo, una cosa es legislar para que sea obligatorio indicar el origen del arroz, competencia europea, y otra perseguir etiquetados que puedan inducir a error al consumidor.
El departamento de Bustinduy sostiene que algunos envases utilizan elementos vinculados a la Comunitat Valenciana, como su bandera, aunque el arroz proceda de otro país. En esos casos, recuerda que la normativa europea obliga a indicar el origen cuando su omisión pueda confundir al consumidor sobre la procedencia real del alimento.
