El Levante UD se queda sin margen de maniobra tras el castigo del Camp Nou
Los de Orriols vuelven de vacío de Barcelona tras un 3-0 que estira la distancia con la salvación hasta los siete puntos y prolonga la sequía granota
El Levante UD sigue sin encontrar la fórmula para puntuar en el feudo azulgrana, una asignatura que volvió a quedar pendiente este domingo. El conjunto de Orriols cayó derrotado por 3-0 en un choque donde, pese a mostrar fases de buen fútbol, la falta de contundencia en ambas áreas terminó dictando sentencia. Para la parroquia levantinista, el resultado es un jarro de agua fría no por inesperado, sino por la situación clasificatoria: tras este tropiezo y los resultados de sus rivales directos, la permanencia empieza a verse como una montaña cada vez más empinada.
La falta de pegada penaliza el atrevimiento
El encuentro comenzó con el peor escenario posible para los intereses valencianos. Apenas transcurridos cuatro minutos, un centro lateral fue aprovechado por Marc Bernal para batir la portería granota. Sin embargo, lejos de amilanarse, el Levante reaccionó con orgullo. Durante gran parte de la primera mitad, los de Luis Castro tutearon al líder gracias a la movilidad de Carlos Álvarez y el empuje de Olasagasti. Fueron minutos de esperanza donde el empate sobrevoló el área local, pero la pólvora mojada que viene castigando al equipo durante toda la temporada impidió igualar la contienda.
La efectividad que le faltó al Levante le sobró al Barça, que en el minuto 32 puso tierra de por medio con el segundo tanto tras una llegada de De Jong desde la segunda línea. Fue el golpe que terminó de desinflar la propuesta granota antes del paso por vestuarios.
Una agonía que obliga a reaccionar ya
En la segunda parte, el guion fue más conservador. El Levante trató de buscar un gol que le metiera en el partido, pero el control del juego local y la fatiga hicieron mella en los futbolistas de Castro. La reaparición de Pedri en el conjunto catalán terminó de anestesiar a un Levante que, ya en el tramo final, encajó el tercero obra de Fermín tras un error en la salida de balón provocado por la presión alta.
Sin tiempo para lamentos, el club ya tiene la vista puesta en el próximo duelo que tendrá lugar este viernes contra el Alavés. Se trata de una auténtica final en el Ciutat de València donde el levantinismo se juega la vida. Con la barrera de la salvación situada ahora a siete puntos, el equipo de Luis Castro no puede permitirse otra cosa que no sea sumar de tres en tres en casa si quiere mantener el pulso por la categoría y salir de esta situación crítica antes de que sea demasiado tarde.
