Tecnología contra el fuego y el agua: La Hoya de Buñol-Chiva blinda sus montes tras la última dana
Drones de vigilancia y maquinaria de limpieza vegetal aterrizan en diez municipios de la comarca para acelerar la recuperación y prevenir futuros desastres naturales
La comarca de la Hoya de Buñol-Chiva ha comenzado a recibir un arsenal tecnológico destinado a cambiar la forma en que se protegen sus parajes naturales. Tras las heridas abiertas por el último temporal, localidades como Yátova, Buñol o Chiva cuentan ya con nuevas herramientas para vigilar sus montes y gestionar la biomasa sobrante. Esta renovación del equipamiento busca no solo borrar las huellas de las inundaciones, sino preparar el terreno ante un calendario climático cada vez más imprevisible.
Entre el material entregado destacan 11 drones de última generación que actuarán como «ojos en el cielo» para la detección temprana de incendios y el seguimiento de posibles crecidas de ríos. Estas aeronaves serán clave también en tareas de búsqueda y rescate en zonas de difícil acceso, reforzando la seguridad tanto de los vecinos como de los visitantes que frecuentan las rutas de senderismo y eventos multitudinarios de la zona.
Limpieza de montes y economía circular
Junto a la vigilancia aérea, la gestión a pie de campo se refuerza con la llegada de 12 biotrituradoras sostenibles. Estas máquinas tienen una doble misión: por un lado, eliminar los residuos vegetales que quedaron acumulados tras el paso de la dana y que suponen un combustible peligroso ante el riesgo de incendios; por otro, convertir esos restos en material aprovechable para el suelo o incluso en biocombustible, apostando por un modelo de economía circular en plena naturaleza.
El plan de choque en la comarca no se detiene en la maquinaria pesada. La estrategia de reconstrucción incluye la instalación de estaciones solares para bicicletas, puntos de recarga para vehículos eléctricos y contenedores ignífugos en áreas recreativas. Con una inversión que ronda el millón de euros para esta mancomunidad, municipios como Alborache, Cheste o Millares buscan pasar página tras el temporal y consolidarse como destinos de interior seguros y preparados para los retos ambientales del futuro.
