Nutrición, genética y precisión: cuando tu ADN decide qué debes comer para envejecer con salud
La doctora Lucía Belloch explica en 'Es la Mañana de Valencia' el auge de los análisis genéticos y la importancia de cuidar la microbiota y las mitocondrias para lograr una longevidad funcional.
La alimentación ha dejado de ser una disciplina genérica para adentrarse en la era de la personalización absoluta. En la última entrega del espacio de nutrición de Es la Mañana de Valencia y Castellón, la doctora y nutricionista, Lucía Belloch, ha puesto el foco en el futuro de la salud: la nutrición, la genética y la nutrición de precisión.
Durante la entrevista, Belloch explicó cómo los avances científicos permiten ahora realizar análisis genéticos que determinan cómo procesa cada individuo los alimentos. «No todos metabolizamos igual la cafeína, el sodio o los hidratos de carbono», señaló la experta. A través de la nutrigenómica, se estudia cómo ciertos genes —como el CYP1A2 en el caso de la cafeína— influyen en el riesgo cardiovascular o en la predisposición a enfermedades. El objetivo no es solo estético, sino preventivo: se busca alejar patologías crónicas como el Alzheimer o el cáncer y optimizar el rendimiento del organismo.
Sin embargo, la genética solo explica entre un 20% y un 30% de la respuesta metabólica. El resto depende del estilo de vida y de dos factores clave que la doctora destacó en los micrófonos de esRadio: la microbiota y las mitocondrias. Belloch definió la microbiota como «una huella dactilar única» que, al estar equilibrada, actúa como barrera antiinflamatoria y regula desde el sistema inmune hasta el estado anímico.
Por otro lado, la regeneración celular depende de las mitocondrias, las «fábricas de energía» de nuestras células. La nutricionista advirtió que el exceso de azúcares simples y grasas trans daña estas estructuras, acelerando el envejecimiento, mientras que una dieta rica en polifenoles, magnesio y vitaminas del grupo B favorece su función óptima.
«El futuro es una nutrición de precisión basada en tu biología», concluyó Belloch. La meta final de estos avances no es vivir eternamente, sino envejecer con funcionalidad: llegar a los 80 o 90 años con independencia y buena salud, lejos de la dependencia hospitalaria.
