Luto en el baloncesto valenciano: fallece Brad Branson, el primer gran ídolo del Pamesa
El pívot estadounidense, que echó raíces en Valencia tras seis temporadas en el club, muere a los 67 años dejando un legado imborrable en la pintura
El Valencia Basket y la ciudad que lo adoptó como uno de los suyos despiden hoy a una de las figuras más trascendentales de su historia deportiva. Brad Branson, el imponente pívot de 2,08 metros que lideró la consolidación del entonces Pamesa Valencia en la élite del baloncesto español, ha fallecido a los 67 años. Su muerte ha generado una profunda conmoción tanto en la capital del Turia como en Madrid, donde también dejó huella antes de convertirse en una leyenda taronja.
Branson no fue un «fichaje» más. En 1988, tras ganar la Copa Korac con el Real Madrid, su llegada a un recién ascendido Pamesa fue un auténtico golpe de efecto que cambió la dimensión del club. Durante seis temporadas (1988-1994), el de Illinois no solo dominó los tableros con un fiero carácter competitivo, sino que se ganó el afecto de la Fonteta por su carisma y su integración absoluta en la sociedad valenciana, donde se casó y mantuvo vínculos estrechos hasta sus últimos días.
Un líder estadístico inalcanzable
El impacto de Branson en la pista sigue vigente en los libros de récords. Más de tres décadas después de su retirada, continúa siendo el jugador estadounidense con más temporadas en el primer equipo masculino y el líder histórico del Valencia Basket en la Liga Endesa en categorías clave como canastas de dos puntos, tapones y dobles-dobles. En total, disputó 230 partidos con la elástica valenciana, siendo el referente sobre el que se construyeron los primeros cimientos de lo que hoy es el club.
Tras conocerse la noticia, el Valencia Basket ha anunciado que el próximo encuentro en el Roig Arena frente al Maccabi Tel Aviv estará marcado por el respeto y el recuerdo. Se guardará un minuto de silencio en memoria del hombre que, según el propio club, fue «pieza clave para nuestra consolidación en la élite». La ciudad pierde a un deportista mítico, pero sobre todo a un vecino que, pese a nacer en Illinois, siempre llevó a Valencia en su ADN.
