Los municipios costeros de Valencia y Castellón solicitan la declaración de zona catastrófica tras el paso de la borrasca Harry
El alcalde de Moncofa, Wences Alós, denuncia la "parálisis" del Gobierno central en la defensa del litoral y critica el bloqueo de la reforma de la Ley de Costas.
El litoral de las provincias de Valencia y Castellón se enfrenta a una situación crítica tras el paso de la borrasca Harry. Ante los graves daños materiales registrados en infraestructuras y playas, el Grupo Parlamentario Popular en Les Corts ha presentado una proposición no de ley para exigir al Gobierno de España la declaración de zona catastrófica para los municipios afectados, entre los que destacan Moncofa, Oropesa del Mar, Burriana, Sagunto, Gandía y Tavernes de la Valldigna.
Wences Alós, alcalde de Moncofa, ha manifestado su profunda frustración durante su intervención en el marco de la feria de turismo Fitur. Mientras los ayuntamientos se esfuerzan por promocionar sus destinos para generar empleo durante todo el año, el temporal ha vuelto a poner en evidencia la vulnerabilidad de la costa. «Es frustrante intentar vender turismo y ver cómo nuestras playas desaparecen en enero», lamentó el edil, señalando que en municipios como Benicàssim o Almassora las infraestructuras han quedado prácticamente borradas por el mar.
Críticas a la inacción estatal
El primer edil ha señalado directamente a la «inacción» del Gobierno central como factor agravante del desastre. Alós denunció que la reforma de la Ley de Costas, que protegería las viviendas tradicionales en primera línea, lleva «casi 700 días parada» en el Congreso de los Diputados. Además, insistió en que los daños no se deben únicamente al cambio climático, sino a la construcción de puertos y embalses que retienen los áridos, sin que el Estado realice aportaciones que compensen esa pérdida de arena.
«Desde 2015 estamos reclamando obras de defensa que ya estaban catalogadas como urgentes y prioritarias», recordó el alcalde. Según Alós, la falta de espigones, arrecifes sumergidos y aportes de áridos ha dejado a los vecinos en una situación de «frustración absoluta», viendo cómo el mar se acerca a viviendas que hace décadas estaban a cientos de metros del agua. Con esta solicitud de zona catastrófica, los municipios esperan que el Estado asuma su responsabilidad y ejecute, de una vez por todas, las inversiones necesarias para frenar la regresión del litoral valenciano.
