La lluvia impone el silencio en la Plaza del Ayuntamiento: suspendida la quinta mascletà de las Fallas 2026
La borrasca "Regina" impide el montaje de la Pirotecnia Zaragozana y obliga al consistorio a cancelar el disparo por seguridad ante la alerta amarilla
Valencia se ha despertado hoy con un aroma distinto al de la pólvora. El estruendo rítmico que debía protagonizar este jueves 5 de marzo ha sido sustituido por el sonido persistente de la lluvia, obligando al Ayuntamiento de Valencia y a la Junta Central Fallera a tomar la decisión más difícil de la semana: la suspensión de la quinta mascletà del calendario fallero.
El protagonismo de la jornada pertenecía a la Pirotecnia Zaragozana, una de las firmas más esperadas del ciclo. Sin embargo, las condiciones meteorológicas han sido implacables desde la madrugada. La presencia de la borrasca Regina, que ha puesto a toda la provincia en alerta amarilla, no solo ha traído precipitaciones generalizadas, sino que ha imposibilitado las complejas labores de montaje que comienzan a primera hora del día.
Seguridad y logística: los motivos del parón
Según han informado fuentes municipales, el principal escollo no ha sido solo el agua en el momento del disparo, sino la imposibilidad de garantizar la seguridad durante la instalación del material. El montaje de una mascletà en la «catedral» de la Plaza del Ayuntamiento requiere horas de precisión y un entorno seco para que los sistemas eléctricos y las mechas funcionen correctamente.
«Al no poder asegurar que el espectáculo se desarrollara con las garantías técnicas necesarias ni cumplir con los horarios de preparación, se ha optado por la cancelación técnica», explicaban desde el consistorio.
Un viernes de paraguas y barro
La previsión de la AEMET no invita al optimismo inmediato. Los valencianos deberán convivir con lluvias que podrían ir acompañadas de barro y tormentas ocasionales durante las próximas horas. De hecho, para mañana viernes se espera que la inestabilidad continúe, con cielos cubiertos y precipitaciones que podrían ser localmente fuertes en el prelitoral.
A pesar del revés meteorológico, el espíritu fallero permanece intacto, a la espera de que el tiempo conceda una tregua para que el fuego y el ruido vuelvan a ser los dueños de la ciudad.
