La "disciplina" del fango: La excusa de Marta Trenzano para priorizar RTVE sobre la tragedia de su pueblo
La exalcaldesa de Algemesí justifica su presencia en el Congreso el día después de la catástrofe con una frase lapidaria: "Desgraciadamente, por las víctimas ya no se podía hacer nada"
Hay frases que definen una carrera política, y la de Marta Trenzano quedará ligada para siempre a la frialdad de una justificación que ha helado la sangre tanto a propios como a extraños. Durante la comisión de investigación de la dana en el Congreso, la diputada socialista y exalcaldesa de Algemesí intentó salir al paso de una de las sombras más alargadas del PSOE durante la crisis: la decisión de mantener el pleno para el asalto al control de RTVE el 30 de octubre de 2024, mientras Valencia amanecía sepultada por el lodo y el recuento de fallecidos no había hecho más que empezar.
Ante la réplica de Alberto Núñez Feijóo, quien le recordó que él abandonó la cámara para acudir a las zonas afectadas mientras la bancada socialista mantenía el pleno de las sillas televisivas, Trenzano lanzó una justificación que ha provocado una oleada de indignación. Con un tono que ha sido calificado de soberbia, la diputada afirmó: «Desgraciadamente, desgraciadamente, el día 30 por las víctimas ya no se podía hacer nada».
Prioridades bajo el lodo
La declaración de Trenzano ignora la realidad que vivía su propio municipio en aquel momento. Mientras ella ejercía la disciplina de voto en un hemiciclo semivacío por la ausencia de quienes se negaron a participar en tal esperpento, en las calles de Algemesí los vecinos —esos mismos que la habían hecho alcaldesa en 2015— se deslomaban con rastrillos en mano, sin luz ni agua, tratando de localizar a los desaparecidos y limpiar la destrucción.
El currículum de Trenzano, rescatada por Diana Morant para las listas del Congreso tras perder la alcaldía en 2023, muestra ahora una grieta ética difícil de reparar. La imagen de la diputada valenciana priorizando el control del ente público sobre el auxilio emocional y físico a su tierra es el reflejo de una política de despacho que, en el momento más crítico de la historia reciente de Valencia, prefirió el «clic» del botón de votación al fango de sus calles.
