Fernando Rueda desvela en Valencia los entresijos del espionaje en su nueva novela “No me llames traidor”
El especialista en inteligencia relata cómo un piso franco en Valencia fue clave en las reuniones entre el exespía Roberto Flórez y los servicios secretos rusos
El reconocido periodista de investigación y escritor Fernando Rueda visitó los estudios de Es Radio Valencia para presentar su última obra, No me llames traidor. Durante la entrevista, Rueda profundizó en la figura de Roberto Flórez, el único agente del CNI condenado por traición en la historia de España, cuya historia real sirve de base para este thriller que mezcla realidad y ficción.
El «topo» y su conexión valenciana
Uno de los momentos más destacados de la charla fue la revelación de la conexión valenciana en el caso Flórez. Rueda explicó que, durante la investigación del servicio secreto, se descubrió que el agente mantenía un piso alquilado en Valencia que nadie conocía. Según el autor, se dedujo que los contactos e intercambios de información entre Flórez y los servicios secretos rusos tenían lugar en la capital del Turia, aprovechando una vigilancia menor que la que existía en Madrid.
Entre la realidad y la ficción
Rueda, con más de 30 años de trayectoria desvelando secretos del Estado, defendió el uso de la novela para contar esta historia:
-
La versión del agente: El libro explora la negativa de Flórez a admitir su traición, incluso tras ser condenado.
-
La labor del CNI: El autor describe la dificultad de encontrar a un «topo» entre 3.500 agentes entrenados profesionalmente para mentir y manipular.
-
La condición humana: A través de la ficción, Rueda busca que el lector comprenda las motivaciones más profundas de personajes complejos que operan en las «zonas oscuras» de la democracia.
Espionaje a la Casa Real
El periodista también recordó otros episodios de su carrera, como las investigaciones sobre el CNI y Corinna Larsen, señalando que el servicio secreto la estuvo espiando y siguiendo durante cinco años sin orden judicial, con el fin de proteger la imagen del entonces monarca Juan Carlos I.
