El Valencia CF se desangra en La Cartuja y asoma la cabeza al precipicio del descenso
El conjunto de Corberán se desploma en el tramo decisivo, desperdicia un penalti y queda a solo dos puntos del descenso tras caer en el último suspiro ante el Betis (2-1)
El Valencia CF ha vuelto a protagonizar una jornada negra en el estadio de La Cartuja, sumando una derrota que enciende todas las alarmas en la capital del Turia. Lo que pudo ser una victoria balsámica se transformó en una pesadilla recurrente para un equipo que perdona cuando domina y se rompe cuando más duele. El gol de Pablo Fornals en el minuto 88, tras un rechace que la defensa blanquinegra fue incapaz de despejar con contundencia, sentenció un encuentro que deja a los de Mestalla en la decimoquinta posición con 23 puntos, situados peligrosamente a solo dos unidades de la zona de descenso.
La falta de pegada y de oficio marcó el destino del choque desde el inicio. A pesar de que el equipo entró bien al campo, cargó pronto con el peso de un error psicológico imperdonable: Pepelu falló un penalti en el minuto 11, su segundo error desde los once metros esta temporada, desperdiciando una ocasión de oro para cambiar la dinámica del curso. Aun así, el Valencia logró adelantarse en el minuto 20 gracias a un tanto de Luis Rioja tras asistencia de Beltrán. Sin embargo, la alegría fue efímera y casi ridícula; apenas tres minutos después, un penalti cometido por Copete permitió al Chimy Ávila igualar el marcador, evidenciando la debilidad mental del grupo para gestionar las ventajas.
La segunda mitad fue un retrato de la impotencia. El Valencia dio un paso atrás incomprensible, cediendo terreno ante un Betis mermado por las lesiones pero más colmilludo. La gestión desde el banquillo tampoco aportó soluciones; la tardanza de Carlos Corberán en realizar los cambios y la entrada de jugadores señalados como Santamaría —quien no cortó la jugada decisiva del gol bético— acabaron por penalizar gravemente al colectivo.
Al término del encuentro, Corberán calificó el resultado de «muy doloroso», admitiendo que el equipo «fue a menos» y no supo mantener el ritmo competitivo en los instantes finales. Esta derrota castiga la falta de ambición y deja al Valencia coqueteando seriamente con el desastre a falta de pocas jornadas para el final.
