El Palau de Cervelló recupera su esplendor real con una pieza inédita de Isabel II
El histórico edificio exhibe desde hoy un lienzo monumental que retrata la gran recepción de la familia real en 1858 y refuerza el relato de la ciudad como sede de la monarquía en el siglo XIX
Las paredes de la Galería Borbónica del Palau de Cervelló custodian desde hoy un nuevo fragmento de la historia valenciana. Se trata del óleo ‘Recepción de Isabel II en el Palacio de Cervelló’, una obra del pintor Antonio Galbién Meseguer (1841-1896) que ha regresado al escenario exacto que retrata tras décadas en manos de una colección privada.
La pieza, un imponente lienzo de casi tres metros de ancho, inmortaliza el besamanos y la gala organizados en mayo de 1858, cuando la capital del Turia se volcó en celebraciones para homenajear a la reina y a su esposo, Francisco de Asís, con motivo del nacimiento del futuro Alfonso XII. Tras una cuidadosa puesta a punto y limpieza de la sala, la pintura se integra como el eje central de un espacio que fue residencia oficial de la realeza tras la desaparición del antiguo Palacio del Real.
Un quién es quién de la sociedad valenciana
Más allá de la figura monárquica, el cuadro de Galbién —quien fuera director de la Escuela de Bellas Artes de Málaga y destacado discípulo de San Carlos— funciona como una fotografía social de la época. Entre las pinceladas se pueden identificar rostros clave del siglo XIX local:
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Vicente Boix: El célebre cronista de la ciudad.
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Miguel Nolla: El influyente empresario detrás de los famosos mosaicos que llevan su nombre.
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Autoridades locales: Figuras como el conde de Almodóvar o el marqués de Cruïlles, quienes articularon la vida política de aquellos años convulsos.
La escena muestra a un grupo de jóvenes vestidas con el traje regional ofreciendo presentes a los reyes, un detalle que subraya el arraigo de las tradiciones locales en los actos de Estado de mediados del milenio pasado.
Epicentro de la historia nacional
Con esta incorporación, el Palau de Cervelló consolida su estatus como uno de los edificios más significativos del patrimonio histórico. Cabe recordar que este inmueble no fue solo un lugar de paso, sino el escenario de eventos que cambiaron el rumbo de España: desde la firma del decreto de Fernando VII que restauró el absolutismo en 1814, hasta la abdicación de la regente María Cristina en 1840.
La obra de Galbién se suma ahora a una colección que recorre la genealogía de la casa de Borbón, compartiendo estancia con retratos de Fernando VII y Amadeo de Saboya, este último el último huésped real que pernoctó entre estos muros en 1871. La pieza puede visitarse ya en su ubicación definitiva, donde el marco dorado original y la luz de la sala permiten apreciar los detalles de una de las visitas reales más documentadas de la crónica valenciana.
