El modelo de Hyman Minsky: por qué la estabilidad financiera es, en realidad, una trampa
Samuel Izquierdo analiza en esRadio Valencia la teoría del economista estadounidense que explica cómo los periodos de calma gestan las crisis más severas
En un ecosistema financiero dominado por algoritmos de alta frecuencia e inteligencia artificial, el análisis de riesgo parece haber encontrado su herramienta más eficaz en el pasado. Durante el espacio Mundo Financiero en esRadio Valencia, el experto Samuel Izquierdo ha rescatado la figura de Hyman Minsky, el economista cuya teoría explica por qué los mercados colapsan precisamente cuando todo parece ir bien.
El corazón del modelo: la estabilidad desestabiliza
La premisa central de Minsky es tan contraintuitiva como reveladora: la estabilidad es desestabilizadora. Izquierdo explica que, durante periodos prolongados de prosperidad, los agentes económicos tienden a relajar sus criterios, asumir más riesgos y acumular deuda de forma excesiva. «Cuando el mercado está tranquilo, nadie se siente en riesgo, se normaliza lo excepcional y se siembra la semilla de la destrucción», señaló el analista.
Las tres fases del riesgo
El modelo de Minsky desglosa la salud financiera en tres categorías que permiten mapear dónde se encuentran los agentes hoy en día:
Financiación Hedget (Sana): Los agentes pueden pagar intereses y devolver el capital con sus flujos de caja. Es la fase más robusta.
Financiación Especulativa: Se pueden pagar los intereses, pero el capital se refinancia constantemente. El sistema se vuelve dependiente de que el crédito siga fluyendo.
Financiación Ponzi: Los ingresos no cubren ni siquiera los intereses. La viabilidad depende exclusivamente de que el valor de los activos suba siempre para poder vender o refinanciar. Es la fase de máxima vulnerabilidad.
Aplicación al mercado actual
Izquierdo advierte que hoy vemos patrones clásicos del modelo Minsky en sectores como el private credit y ciertos mercados inmobiliarios, donde existe un alto apalancamiento y una complacencia peligrosa basada en expectativas infladas.
El modelo no busca predecir fechas exactas, sino iluminar lo que los mercados prefieren ignorar. En un entorno donde el crédito crece más rápido que el PIB y proliferan instrumentos complejos, Minsky nos recuerda que el riesgo no siempre explota por un choque externo, sino que se acumula en silencio durante los años de bonanza.
