El duelo infantil tras la tragedia de Adamuz: pautas para acompañar a los más pequeños
La psicóloga Lucía Pérez analiza en 'Es la Mañana de Valencia y Castellón' cómo gestionar el impacto emocional y los traumas en menores tras el trágico accidente ferroviario
El accidente de tren en Adamuz, que ha cobrado la vida de 46 personas este 2026, ha dejado tras de sí historias desgarradoras que conmueven al país. Una de las más impactantes es la de una niña que ha perdido a sus padres y a su hermano en el siniestro. Ante esta situación de extrema vulnerabilidad, la psicóloga Lucía Pérez ha ofrecido las claves para abordar el duelo infantil en una entrevista para Es Radio.
Aceptar lo «no normativo»
Según explica la experta, el proceso de pérdida es angustioso para cualquier edad, pero se complica cuando ocurre de forma traumática. Pérez señala que existen muertes «normativas» y otras que «no tocan», como el fallecimiento repentino de unos padres. En estos casos, el menor se enfrenta no solo al dolor, sino a un estado de shock y parálisis que requiere tiempo para ser digerido.
El cambio radical de realidad
Uno de los mayores desafíos para los niños es la ruptura total de su mundo conocido. «Esta niña no solo ha perdido a sus padres, va a cambiar su vida, su rutina, su casa y sus actividades», explica la psicóloga. Para mitigar el impacto, Pérez recomienda:
Introducir cambios gradualmente: No forzar la nueva normalidad de golpe.
Respetar sus tiempos: La niña necesita espacio para adaptarse emocionalmente.
Observar la conducta: Al no tener un lenguaje tan complejo como el adulto, los niños manifiestan su angustia a través del cuerpo o el comportamiento, pudiendo presentar regresiones, estallidos de ira o problemas de sueño.
Romper los tabúes
La especialista advierte contra el error común de ocultar el sufrimiento o crear un entorno de «alegría artificial» para proteger al niño. «Esconder el sufrimiento es como vivir una doble vida», afirma. Pérez aboga por hablar de lo sucedido con naturalidad, respondiendo a las preguntas del menor según su madurez y permitiendo que los adultos también muestren su tristeza, validando así que es normal sentirse mal ante una pérdida.
Finalmente, la psicóloga destaca la importancia de vigilar la aparición de miedos secundarios (como el temor a viajar en tren o avión) y buscar ayuda terapéutica profesional si es necesario para reinterpretar la situación a medida que el niño crezca.
