El Consell fía el futuro de la citricultura valenciana a la ciencia aplicada y al talento joven
El conseller Miguel Barrachina vincula la viabilidad del campo al desarrollo de nuevas variedades del IVIA que reduzcan costes y atraigan a las nuevas generaciones
La supervivencia de la citricultura valenciana no depende de promesas, sino de resultados tangibles en el campo. Bajo esta premisa, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha inaugurado una jornada técnica sobre nuevas variedades cítricas, situando a la investigación científica y al relevo generacional como los dos ejes innegociables para mantener la competitividad del sector en un mercado global cada vez más hostil.
Innovación con «pies en la tierra» Durante el encuentro, organizado junto al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), Barrachina ha insistido en que la innovación no debe quedarse en las probetas. El objetivo estratégico es que la labor genética del IVIA se traslade directamente a las parcelas para combatir retos como el cambio climático y la presión de las plagas.
“El agricultor necesita herramientas para reducir costes y el consumidor exige calidad constante”, ha subrayado el conseller. Por ello, la apuesta de la Generalitat se centra en variedades con mayor eficiencia productiva y resistencia al estrés hídrico, garantizando que las explotaciones sean, por encima de todo, rentables.
Sin beneficios no hay futuro Barrachina ha sido tajante al conectar la ciencia con la demografía agraria: «Sin rentabilidad no hay relevo, y sin jóvenes no hay futuro». Para el titular de Agricultura, la modernización del catálogo de variedades es el principal reclamo para que las nuevas generaciones vean en la citricultura una opción profesional atractiva y competitiva. En este sentido, ha destacado que el presupuesto de 20 millones de euros destinado al IVIA para 2025 es una inversión directa en la viabilidad económica de las familias valencianas.
Un puente entre laboratorio y agricultor Un punto clave de la jornada ha sido el nuevo convenio marco que agilizará la transferencia de conocimiento. Este acuerdo permitirá que el sector colabore estrechamente en la selección y evaluación de cultivos, asegurando que las nuevas licencias respondan a la realidad del mercado.
En definitiva, el Consell refuerza su hoja de ruta: proteger el patrimonio citrícola valenciano mediante una ciencia útil que devuelva el protagonismo al agricultor y asegure que el campo siga siendo el motor económico y social de la Comunitat.
