El Atlético de Madrid gana fácil en Mestalla y deja al Valencia al borde del abismo
Los canteranos Iker Luque y Miguel Cubo certifican el triunfo rojiblanco (0-2) ante un conjunto che inoperante que desata la ira de su afición
El Atlético de Madrid demostró este domingo que su fondo de armario es capaz de silenciar un escenario tan imponente como Mestalla. Con la mente puesta en las semifinales de la Champions League frente al Arsenal, Diego Simeone apostó por una alineación plagada de suplentes y jóvenes promesas que, lejos de amedrentarse, sacaron a relucir las graves carencias de un Valencia CF sumido en una crisis de identidad y resultados.
A pesar de que el equipo dirigido por Carlos Corberán se jugaba la permanencia, la imagen ofrecida fue desoladora. El dominio colchonero fue casi absoluto, liderado por un Nahuel Molina omnipresente y el criterio del joven Obed Vargas, ante un Valencia que solo inquietó con un disparo de Ramazani al poste.
Efectividad y polémica en la segunda mitad
El muro valencianista resistió hasta pasada la hora de juego, momento en el que la frescura de los cambios de los visitantes decantó la balanza:
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El zarpazo de Luque: En el minuto 65, Iker Luque aprovechó una asistencia precisa de Vargas para batir la portería local con un remate ajustado, haciendo justicia a lo visto sobre el césped.
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La sentencia del VAR: Poco después, Miguel Cubo puso el 0-2 definitivo en una acción que encendió los ánimos locales. Un resbalón de Griezmann confundió al juez de línea, que levantó el banderín; sin embargo, Cubo siguió la jugada ante la pasividad de la defensa che y marcó. Tras la revisión del VAR, el tanto subió al marcador al no existir fuera de juego.
Mestalla dicta sentencia
El pitido final desató una tormenta de protestas en las gradas. La afición, que ya venía caldeada tras ver cómo la megafonía del club omitía el nombre de Carlos Corberán en las alineaciones para evitar pitos, terminó por estallar contra sus jugadores y el técnico bajo gritos de «dimisión».
Corberán, en una rueda de prensa cargada de autocrítica, admitió la superioridad del rival: «El Atlético nos ha superado en juego; hemos jugado demasiado al pie y poco al espacio». Con esta derrota, el Valencia afronta el tramo final de la temporada en una situación crítica, con la moral hundida y la relación con su masa social totalmente fracturada.
