El arte de opositar: Claves para no morir en el intento y elegir el camino al éxito
Pablo Carramolino, del CEF, advierte que más allá del número de plazas, la ratio opositor/plaza y el perfil personal son los factores determinantes para obtener una plaza pública
Preparar una oposición no es solo una carrera de fondo, sino una decisión estratégica que puede marcar el futuro profesional de por vida. En una reciente entrevista en esRadio Valencia, Pablo Carramolino, jefe de estudios de oposiciones en el Centro de Estudios Financieros (CEF), ha desgranado los errores más comunes y las claves esenciales para elegir con éxito una convocatoria.
La trampa del número de plazas
Uno de los errores más frecuentes es dejarse seducir únicamente por un volumen alto de plazas ofertadas. Carramolino es tajante: lo relevante no es el número total, sino la ratio. “Si sacan 1.000 plazas pero se presentan 10.000 personas, es menos interesante que una de 50 plazas donde solo compiten 100”, explica. La competencia real por cada plaza es el indicador que debe guiar al opositor.
El tiempo y el perfil: ¿C1 o A1?
La gestión del tiempo es el segundo pilar. Para las oposiciones de niveles superiores (A1 y A2), el experto recomienda una dedicación de entre 8 y 10 horas diarias. Aquellos que compaginan el estudio con el trabajo deberían orientarse hacia los niveles C1 y C2, donde la carga es más asumible, aunque el salario sea menor.
No obstante, Carramolino destaca el valor de la experiencia laboral previa. Un abogado, por ejemplo, tendrá una ventaja competitiva en oposiciones de Justicia al haber visto la aplicación práctica de la teoría. Además, la madurez de quien ya ha trabajado aporta una seriedad y una capacidad de organización vitales para afrontar el estudio.
Adaptación y orientación
El camino no siempre es lineal. Circunstancias personales como embarazos o cambios laborales pueden obligar a reorientar la estrategia a mitad de camino. En este sentido, el CEF enfatiza la importancia de contar con un asesoramiento técnico que evalúe si el temario se adapta a los gustos y formación del alumno, evitando que el esfuerzo caiga en saco roto.
