Brecha total en Sanidad: los médicos reinician la huelga con un abismo en las cifras de seguimiento
El sindicato CESM eleva el éxito de los paros al 90%, mientras que la Conselleria rebaja la participación a un tímido 7,96% en la Comunitat Valenciana.
VALÈNCIA. – La reactivación del conflicto sanitario en la Comunitat Valenciana ha arrancado este lunes con una batalla total de cifras entre los convocantes y la Administración. La cuarta semana de paros indefinidos de los facultativos de la región evidencia un abismo insalvable: el Sindicato Médico (CESM) califica el respaldo de «extraordinario» y lo sitúa en el 90%, mientras que la Conselleria de Sanidad reduce el impacto real a un discreto 7,96% de media autonómica.
Por territorios, la Generalitat desglosa un seguimiento del 11,65% en Alicante, un 6,48% en Valencia y un 3,54% en Castellón. Desde el comité de huelga matizan que estos datos oficiales están camuflados por unos servicios mínimos «abusivos», que oscilan entre el 50% en Atención Primaria y hasta el 100% en áreas hospitalarias críticas, impidiendo a muchos profesionales secundar la protesta. Hasta la fecha, el conflicto ya acumula más de 270.000 actos médicos suspendidos.
Las puertas de los principales hospitales, como La Fe de València, han vuelto a ser el escenario de concentraciones marcadas por el malestar. Con lemas como «No es vocación, es explotación» y pancartas que advertían del riesgo para los pacientes por el agotamiento de las plantillas, el colectivo ha escenificado la precariedad del sector quemando figuras que simulaban a médicos «quemados».
La hoja de ruta de los facultativos busca elevar la presión social antes de la cita clave del próximo jueves, día en el que el comité de huelga volverá a sentarse a negociar con la Conselleria de Sanidad. Antes, el miércoles a las 18:30 horas, las calles de València y Alicante acogerán manifestaciones masivas para exigir un Estatuto Marco propio, la implantación de la jornada de 35 horas, la limitación de las guardias interminables para garantizar la conciliación y un plan urgente contra la sobrecarga asistencial que garantice la calidad del servicio.
