Adif frena la alta velocidad entre Madrid y Valencia por graves fallos en las vías
Las limitaciones de velocidad, reducidas a 160 km/h por vibraciones y movimientos anómalos, desatan el caos en los horarios y una nueva crisis política
La conexión ferroviaria de alta velocidad entre Valencia y Madrid atraviesa un momento crítico tras la decisión de Adif de imponer restricciones severas en el trazado. La medida, que obliga a los convoyes a circular a un máximo de 160 km/h en puntos donde habitualmente se alcanzan los 300 km/h, responde a la detección de defectos estructurales que comprometen la estabilidad de los trenes.
El origen de la alerta
La voz de alarma la dieron los propios maquinistas al reportar «vibraciones excesivas» y «movimientos laterales» preocupantes al paso por determinadas zonas. Tras estos avisos, los técnicos de Adif han centrado sus inspecciones de madrugada en aproximadamente dos kilómetros de vía para evaluar el alcance de los daños.
Los tramos más afectados se localizan en:
Villarrubia de Santiago (Toledo): Es el punto de mayor impacto, con una reducción drástica de la marcha en el PAET de la localidad.
Cuenca y Monteagudo de las Salinas: En este sector la velocidad se ha limitado a 200 km/h.
Minglanilla y Caudete: La restricción aquí baja hasta los 160 km/h tras confirmarse la inestabilidad en la plataforma.
Malestar social y choque político
Esta situación se suma a una racha negativa para el servicio en Valencia, que ya sufrió retrasos de más de una hora a principios de semana por diversas averías. Expertos del sector ferroviario advierten de que la infraestructura muestra señales de «colapso» ante la alta frecuencia de trenes y una presión operativa que parece haber sobrepasado los límites de mantenimiento.
En el plano político, la gestión de esta incidencia ha dinamitado la calma institucional. El Partido Popular ha exigido la comparecencia urgente del Ministerio de Transportes, criticando las órdenes contradictorias de Adif, que llegó a levantar las restricciones para volver a imponerlas pocas horas después. Esta errática comunicación ha generado dudas sobre la seguridad real de la línea en un clima de tensión creciente tras accidentes recientes en otros puntos de la red nacional.
