El sanchismo y la sombra de Zapatero lastran las opciones de Diana Morant en la Comunitat Valenciana
El retroceso electoral del PSOE en las regiones aviva el temor en el PSPV, mientras el pacto de PPCV y Vox consolida la estabilidad institucional.
La ministra de Ciencia y secretaria general del PSPV, Diana Morant, empieza a constatar que la excesiva cercanía a la dirección nacional del partido se está traduciendo en una sangría de pérdidas electorales. A lo largo de los últimos meses, Morant ha optado por una estrategia de defensa cerrada de Pedro Sánchez ante los continuos escándalos de presunta corrupción y crisis institucionales que lo rodean, justificándolos de manera sistemática como simples bulos y maniobras de la derecha. Sin embargo, la cruda realidad de las urnas en las diferentes regiones españolas está demostrando todo lo contrario, reflejando un progresivo e incontestable distanciamiento de la ciudadanía hacia las siglas del PSOE.
A este desgaste por la gestión de la Moncloa se suma ahora el peso de la herencia del pasado. En los últimos tiempos, Morant no ha dudado en salir públicamente en defensa del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero . La líder del PSPV ha exhibido una total sintonía con el exjefe del Ejecutivo, al que ha llegado a considerar abiertamente como su «padre político», definiéndose a sí misma sin tapujos como una «niña de Zapatero». Esta férrea protección a figuras rodeadas de polémica judicial, lejos de cohesionar el voto, está generando un profundo rechazo en sectores moderados del electorado valenciano.
Alarma en las filas socialistas
Este retroceso generalizado en todo el mapa nacional ha encendido todas las alarmas y alimenta un profundo temor entre los propios cuadros y dirigentes de la oposición valenciana. En el seno del socialismo regional se extiende la preocupante idea de que la vinculación total y sin fisuras con Ferraz y con el legado de Zapatero es un camino sin vuelta atrás que, lejos de sumar, resta credibilidad y compromete seriamente la idoneidad de Morant como cartel electoral de cara a las próximas elecciones autonómicas. El «sello sanchista», combinado con la reivindicación del zapaterismo, se ha convertido ahora en una pesada losa difícil de levantar en el territorio valenciano.
Mientras el bloque del PSPV y el resto de los partidos de la izquierda se desgastan en estériles debates internos, reproches cruzados y dudas constantes sobre su liderazgo y rumbo político, el panorama en el espectro de la derecha muestra una realidad institucional muy distinta. El PPCV y Vox exhiben una excelente sintonía parlamentaria y ejecutiva que ha devuelto la calma y la estabilidad a la Comunitat Valenciana, logrando consolidar una hoja de ruta común. Este escenario de tranquilidad conservadora contrasta radicalmente con una oposición de izquierdas enredada en sus propias contradicciones y fuertemente lastrada por la alargada sombra del sanchismo.
