Mestalla se queda a medias: un empate con sabor a poco y sentencia aplazada
El Valencia no logra certificar la permanencia matemática ante un Rayo que perdonó desde los once metros.
El coliseo valencianista volvió a responder con una entrada de gala (45.851 espectadores), pero el equipo de Carlos Corberán devolvió el aliento de su grada con un fútbol plano, timorato y un resultado (1-1) que deja la salvación matemática en el aire a falta de solo dos jornadas. Fue un duelo marcado por el miedo y la falta de puntería, donde el Valencia sobrevivió más por demérito ajeno que por brillo propio.
Un inicio para el olvido y una reacción de «petróleo»
El drama sobre el césped comenzó con un Valencia desconectado. Apenas en el minuto 8, un penalti a favor del Rayo Vallecano pudo hundir el partido prematuramente, pero el poste repelió el disparo de Randy Nteka. La tregua fue breve: la zaga local volvió a pecar de pasividad en un córner, permitiendo que Florian Lejeune cabeceara a placer para firmar el 0-1 en el minuto 21.
Cuando la impaciencia ya devoraba a la grada, el Valencia encontró un premio inesperado gracias a una acción individual de Javi Guerra. Su incursión por la línea de fondo permitió a Diego López empujar el balón a la red en el minuto 40, mandando el partido al descanso con un empate que maquillaba un juego pobre.
La tarde en Mestalla dejó un poso de frustración y preocupación que se hizo evidente tras el pitido final. La grada, agotada de ver cómo el equipo se asoma peligrosamente al abismo, despidió a los jugadores con una sonora pitada que reflejó la profunda decepción ante una oportunidad de oro desperdiciada para encarrilar la permanencia. Esta incapacidad del Valencia CF para cerrar los partidos en casa obliga al conjunto de Carlos Corberán a sufrir hasta el último suspiro, ya que, con solo dos jornadas por delante, la salvación matemática sigue sin estar sellada.
A este escenario de tensión se sumó la «maldición vallecana», pues el Rayo Vallecano confirmó una vez más que tiene tomada la medida al feudo valencianista, un estadio donde no conoce la derrota desde el año 2018. Para colmo de males, el plan de partido se vio gravemente alterado por los contratiempos físicos, ya que tanto Renzo Saravia como el capitán José Luis Gayà se vieron obligados a abandonar el terreno de juego por lesión, dejando al equipo mermado en un momento crítico de la temporada.
