Javier Aguirre regresa a LaLiga con una versión renovada en Mestalla
El técnico mexicano debuta ante los medios valencianistas con una rueda de prensa marcada por la ironía, anécdotas y su inconfundible cercanía
Javier Aguirre está de vuelta en el fútbol español y lo ha hecho fiel a su propia esencia. Durante su puesta de largo como nuevo entrenador del Valencia CF, el técnico de Ciudad de México transformó la sala de prensa de Mestalla en un escenario dominado por la naturalidad, las bromas constantes y su característico vocabulario. Lejos de la rigidez habitual de estas comparecencias, el estratega prometió desde el primer minuto ser el Javier de siempre ante una nutrida presencia de periodistas locales e internacionales.
La sesión estuvo repleta de guiños y complicidad con los asistentes. Aguirre se esforzó por memorizar los nombres de los redactores que tomaban la palabra e incluso detectó repeticiones de medios con comentarios espontáneos. Ante el tropiezo con el nombre de un informador, no dudó en soltar entre risas que está «cada día más jodido», marcando la pauta distendida de un acto donde no faltaron sus tradicionales apelativos de «güey» e «hijo».
Salidas espontáneas y complicidad con la prensa
El técnico mexicano demostró mantener intacta su agilidad para lidiar con las preguntas más comprometidas mediante el humor. Cuando un periodista anticipó que su pregunta podía resultar «un poco injusta», Aguirre zanjó de inmediato con una sonrisa: «Entonces no me la hagas, güey».
De igual modo, ante referencias a declaraciones pasadas en Copas del Mundo, el preparador concedió entre bromas el beneficio de la duda al redactor, admitiendo con resignación y simpatía que «hoy te matan las grabaciones y seguro me lo van a sacar». Réplicas como «esa entrevista no la leyó nadie, tú, otro y mi mujer» o reclamos directos como «dilo, no seas cabrón», marcaron un intercambio continuo donde desarmó cualquier atisbo de tensión mediática.
Reto deportivo con la veteranía intacta
Esta cercanía ya quedó patente días atrás a su aterrizaje en el aeropuerto de Manises, donde bromeó con que aceptó la propuesta valencianista por la historia, la plantilla y la afición de Mestalla, «pero por la prensa, no». En ese primer contacto, el preparador reflexionó sobre sus 24 años de trayectoria en España, resumiendo los cambios en «más canas y más arrugas», acompañadas por la misma ilusión competitiva.
A sus 67 años, interrogado sobre si esta etapa representa su «último baile» en los banquillos, Aguirre remitió la decisión final a su entorno familiar, asegurando que dependerá de «lo que diga Silvia, mi esposa, que es la que manda». Más allá de la distensión ante los micrófonos, el técnico asume el desafío urgente de revertir la situación deportiva de un Valencia que apenas ha cosechado cuatro puntos en las siete primeras jornadas ligueras.
