El campo valenciano recibe un balón de oxígeno de 9 millones para modernizar el regadío
El conseller Miguel Barrachina aprovecha el Día Mundial del Agua para anunciar una fuerte inversión destinada a la eficiencia hídrica y la sostenibilidad de las explotaciones agrarias
En un contexto marcado por la inestabilidad climática, la Generalitat Valenciana ha dado un paso al frente para reforzar la competitividad de su sector primario. El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha anunciado una nueva convocatoria de ayudas que inyectará 9 millones de euros en el sistema de regadío de la autonomía. El objetivo central es optimizar cada gota de agua en un territorio que lidia habitualmente con una sequía estructural y fenómenos de lluvias torrenciales.
Esta partida presupuestaria no solo busca actualizar las infraestructuras existentes, sino transformar el modelo de gestión hídrica. Entre las actuaciones previstas destacan la implantación de sistemas de riego localizado, la ampliación de la capacidad de los embalses y, de manera muy significativa, el fomento de la reutilización de aguas depuradas. Además, la ayuda pone el foco en la rentabilidad de las explotaciones al incentivar el uso de energías renovables para reducir los elevados costes energéticos que asumen actualmente los agricultores.
Durante su intervención en Elche, Barrachina subrayó que la política hídrica de la región debe sustentarse en realidades técnicas y planificación a largo plazo. En este sentido, aprovechó para lanzar una reivindicación al Gobierno central, solicitando una mayor implicación en infraestructuras estratégicas, como la reparación de la balsa de San Diego o las inversiones de «Vertido 0» en la bahía de Alicante. El conseller insistió en que la eficiencia demostrada por los regantes valencianos «no puede convertirse en un castigo», defendiendo la continuidad del trasvase Tajo-Segura como un pilar irrenunciable.
Con este nuevo paquete económico, el Consell eleva su apuesta por la resiliencia hídrica, sumándose a los más de 96 millones de euros ya movilizados en la legislatura para modernización. La meta final es clara: garantizar que la milenaria cultura del agua en la Comunitat Valenciana evolucione hacia un sistema más sostenible, capaz de proteger el futuro del campo frente a los desafíos ambientales del siglo XXI.
