El Valencia pierde a Foulquier: la rodilla del lateral dice basta
El defensa francés será sometido este jueves a una artroscopia para solucionar sus problemas físicos; Carlos Corberán se queda sin uno de sus pulmones en la zaga por tiempo indefinido
El parte médico del Valencia CF ha confirmado lo que ya se intuía en las últimas sesiones en Paterna: Dimitri Foulquier pasará por el quirófano. El lateral diestro, pieza clave en la rotación y el equilibrio defensivo del esquema de Carlos Corberán, será intervenido este jueves de su rodilla izquierda mediante una cirugía artroscópica.
La noticia llega tras varias semanas en las que el futbolista francés ha convivido con unas molestias que le impedían rendir al cien por cien. De hecho, Foulquier ya fue la gran ausencia en el reciente compromiso liguero frente al Real Madrid, donde el equipo acusó su falta de contundencia en banda. Tras la derrota ante los blancos, el propio técnico valencianista dejó entrever que la situación del defensa requería un parón obligado, admitiendo que el jugador estaría «unas semanas» apartado de la competición.
Un procedimiento mínimamente invasivo La intervención, que se llevará a cabo mediante artroscopia, tiene como objetivo limpiar o reparar las estructuras dañadas dentro de la articulación con el menor impacto posible. Según ha informado la entidad de Mestalla, se espera que el jugador permanezca ingresado apenas 24 horas tras la operación. Si no surgen complicaciones, Foulquier recibirá el alta médica el viernes para comenzar de inmediato su proceso de rehabilitación.
El rompecabezas de Corberán Aunque el club no ha querido especificar un plazo de baja concreto —como es habitual en su política de comunicación—, este tipo de intervenciones suelen acarrear un periodo de recuperación que oscila entre el mes y los dos meses, dependiendo de los hallazgos durante la cirugía.
Para Corberán, la baja de Foulquier supone un contratiempo mayúsculo en un tramo decisivo de la temporada. Sin el francés, el Valencia pierde a uno de sus perfiles más físicos y sacrificados, obligando al cuerpo técnico a buscar soluciones alternativas en una plantilla que ya camina sobre el alambre en cuanto a profundidad de banquillo se refiere.
