El riesgo como brújula: la revolución de la gestión dinámica en los mercados actualesgias de inversión
En una nueva entrega de 'Mundo Financiero' en esRadio, el experto Samuel Izquierdo explica cómo la gestión dinámica basada en el riesgo transforma las carteras modernas
La gestión de carteras ha dejado de ser una ciencia estática para convertirse en un organismo vivo que reacciona al pulso del mercado. En la última edición de la sección ‘Mundo Financiero’ dentro de Es la Mañana de Valencia, el especialista Samuel Izquierdo desgranó las claves de la asignación dinámica basada en la volatilidad, una estrategia que ha pasado de ser un concepto académico a una herramienta fundamental en la banca privada y los fondos institucionales.
Del peso del activo al peso del riesgo
Izquierdo comenzó su intervención cuestionando el modelo de cartera tradicional (como el clásico 60/40). Según el experto, el error más común es fijarse únicamente en cuánto «pesa» un activo en términos de capital, cuando lo que realmente importa es cuánto riesgo aporta al conjunto. «En una cartera equilibrada sobre el papel, la renta variable suele explicar entre el 85% y el 95% de la volatilidad total», advirtió Izquierdo, señalando que el equilibrio suele ser más «estético que real».
La estrategia propuesta se basa en dejar que el riesgo marque el ritmo: reducir la exposición cuando el mercado se agita y aumentarla en periodos de calma. El objetivo es mantener el nivel de riesgo estable a lo largo del tiempo, recalculando las posiciones para que cada bloque contribuya de forma equilibrada.
La «letra pequeña» de la medición
Sin embargo, Samuel Izquierdo fue tajante al señalar que no existe un modelo perfecto. La clave reside en cómo se mide esa volatilidad:
Volatilidad realizada: Mira al pasado y suele reaccionar tarde a los giros bruscos.
Volatilidad implícita (VIX): Anticipa expectativas, pero a veces sobrerreacciona ante sustos puntuales.
Modelos sofisticados (como GARCH): Son dinámicos pero extremadamente complejos de reajustar.
El experto concluyó que estas estrategias son vitales para protegerse en caídas abruptas y evitar decisiones impulsivas. No obstante, recordó que en entornos inflacionistas o de cambios de régimen monetario, la volatilidad deja de ser un simple número para convertirse en un fenómeno económico que requiere, más que nunca, el criterio experto del inversor.
