El temporal obliga a desalojar un edificio en Tavernes de la Valldigna tras el colapso de varias terrazas
La borrasca Harry provoca graves daños estructurales en una finca de primera línea de playa, dejando a cuatro vecinos fuera de sus casas y reavivando el malestar por la falta de protección en la costa.
La virulencia de la borrasca Harry ha alcanzado su punto crítico en el municipio de Tavernes de la Valldigna. La combinación de fuertes lluvias y un temporal marítimo agresivo ha obligado a las autoridades a desalojar de urgencia un edificio de primera línea de playa, después de que parte de su estructura cediera ante el empuje de las olas.
El incidente comenzó la tarde de ayer con el derrumbe de una de las terrazas. Sin embargo, la situación se agravó esta mañana cuando una nueva sección de un balcón se precipitó al suelo, lo que llevó a la Guardia Civil y a la Policía Local a acordonar la zona por seguridad. En total, se han visto afectadas 16 viviendas, aunque en ese momento solo había cuatro personas residiendo en dos de los apartamentos, quienes han tenido que abandonar el inmueble ante el riesgo de colapso estructural.
Una crónica anunciada
Eva Palomares, portavoz del Partido Popular en la localidad, ha calificado la situación de «dramática» tras visitar la zona afectada. Según Palomares, el edificio, que data de los años 70, ya presentaba daños previos debido a temporales pasados como el Gloria. «Lamentablemente, esto es algo que ya se sabía que iba a pasar. No se han hecho las obras de contención ni de regeneración que Tavernes necesita de manera urgente», denunció la portavoz, señalando que los cimientos de estas fincas residenciales están ahora directamente expuestos al mar.
Indignación ante la inacción de Costas
El desalojo ha reavivado una histórica reivindicación en el municipio. Mientras otras localidades vecinas como Cullera han recibido inversiones para la regeneración de sus arenas, los vecinos de Tavernes denuncian un «abandono total» por parte del Ministerio y de la Dirección General de Costas. La inacción administrativa ha dejado a estas edificaciones, totalmente legales y consolidadas, a merced de un oleaje que ya supera los cuatro metros en algunos puntos de la provincia.
Actualmente, el edificio permanece bajo supervisión técnica para evaluar si los daños en los pilares permiten el regreso de los inquilinos. Desde el consistorio y la oposición se exige que la Delegación del Gobierno declare obras de emergencia de forma inmediata. «No podemos permitir que el mar siga entrando en nuestras viviendas mientras la Administración mira hacia otro lado», concluyó Palomares.
