Umar Sadiq, la gran esperanza blanquinegra
Mario Rodríguez (Valencia). En un mundo cada vez más automatizado, digitalizado y despersonalizado, la sociedad necesita personas que causen un gran impacto. Extrapolado al fútbol y en el contexto de los méritos que realizó el Valencia para salvarse en la pasada campaña, encontramos a un agente de especial relevancia: este no es otro que Umar Sadiq.
Impacto dentro y fuera del campo
El delantero nigeriano aterrizó en la capital del Turia el pasado enero para contribuir en gran medida a que el Valencia permaneciese en la máxima categoría del fútbol español. Sus registros (6 goles en 19 partidos), aunque no deslumbrantes, sí fueron fundamentales para obtener puntos y lograr escapar de los puestos menos privilegiados de la clasificación liguera.
De entre las 6 veces que Sadiq encontró portería en la temporada 24/25, 5 de ellas fueron en Liga y todos sus tantos sirvieron para que el Valencia sumara puntos: empates contra Villarreal, Osasuna -con doblete- y Rayo Vallecano, y victoria contra el Valladolid. 6 puntos de oro para seguir en Primera.
Hay intangibles en el fútbol que no atienden a métricas, sino más bien a emociones, sensaciones o estados de ánimo y lo cierto es que el aura que desprende Umar Sadiq ha sido capaz de contagiar al aficionado en un abrir y cerrar de ojos.
Salvo el experimento de Nikola Zigic, no se recordaba un delantero en Mestalla de sus características desde épocas de John Carew. La capacidad de Sadiq para estirar al equipo rival, de descargar balones de espaldas a la portería contraria, de bajar a la zona de tres cuartos para descargar balones a una banda, de fijar a los centrales, de conducir el balón con verticalidad hacia portería o de ocupar posiciones de remate dentro del área, dotaron al Valencia el año pasado de un empaque ofensivo que elevó el rendimiento general del equipo.
Estas virtudes le convirtieron en un fijo en la “columna vertebral” del Valencia de la segunda vuelta formada por Mamardashvili, Mosquera, Enzo Barrenechea, Javi Guerra y el bueno de Sadiq. El nigeriano mejoró a todos sus compañeros de ataque.
Su carrera errática, su sonrisa ajena al ruido exterior, su capacidad para fallar lo fácil y meter lo difícil, su flechazo con la ciudad en escasos 6 meses y todo un catálogo de memes en redes sociales han calado en el imaginario colectivo del ‘Cap i casal’ hasta erigir al jugador en un anhelo en el mercado de verano.
Fichaje en propiedad hasta 2028
El anhelo se convirtió en realidad y sólo unas largas e infructuosas negociaciones con la Real Sociedad y su presidente Jokin Aperribay se interpusieron en la continuidad del idilio Sadiq – Mestalla, eso sí, sólo por unos meses. Unas negociaciones que de haber existido un mayor esfuerzo financiero por parte del Valencia, se podrían haber materializado en un traspaso en la pasada ventana estival.
Doce meses después y con un paréntesis veraniego en el que el Valencia no puso toda la carne en el asador por incorporar al ariete, éste se suma a la disciplina de Corberán en calidad de traspasado. El delantero pasó reconocimiento médico entre el miércoles y el jueves, ha entrenado con normalidad con el grupo y ha entrado en la convocatoria para el partido de esta noche. En palabras del propio jugador, las negociaciones se han saldado con un final feliz y aterriza en Valencia para jugar en el único club donde ha deseado estar.
En el apartado contractual el jugador se vincula al Valencia por esta temporada y dos más a razón de aproximadamente 4 millones de euros entre fijos y variables por su pase y un salario cercano a los 2 millones de euros por temporada. Lejos quedan los 20 millones que abonó su club de origen al Almería en septiembre de 2022.
Sobre el folio la operación queda zanjada y ahora la afición de Mestalla debe preguntarse varias cosas: ¿Encaja Sadiq en el once como titular? ¿Está bien físicamente para dar un rendimiento inmediato? ¿El reconocimiento médico ha sido realmente satisfactorio? ¿Es una operación económicamente buena? ¿Es más prioritario fichar a un delantero que a un central conociendo la reciente baja de Diakhaby?
En una situación de crisis de resultados y en un fútbol que deja poco tiempo a la reflexión, considero que el aficionado que ame al Valencia debe plantearse todas estas cuestiones. En mi opinión, los interrogantes contractuales, médicos o financieros no pesan tanto como la gran huella que dejó Sadiq el pasado curso: impacto inmediato, rendimiento con goles y los intangibles de un delantero que tiene una química especial con la afición del Valencia. El desenlace lo analizaremos el próximo mes de junio y el primer capítulo de esta secuela, esta noche a las 21:00 horas en Mestalla.
